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Cuando sea viejecita...(autor desconocido)
domingo, 03 de mayo de 2015

 ( Para mis hijas: Ester, Irene, Daniela y Lucía)

Cuando sea una viejecita, viviré una temporadita larga con cada uno de mis hijos… ¡¡Les llevaré tanta felicidad!!… Igual que hicieron ellos, quiero devolverles toda la alegría que me dieron, retornándoles y agradeciendo cada cosa.
¡Oooohhh!! Estarán tan emocionados! Escribiré en las paredes con lápices de colores, saltaré sobre las camas con los zapatos puestos, jugaré a la casita con todas las cobijas de la casa, beberé directo del cartón de leche y lo dejaré afuera, atascaré los inodoros con papel higiénico…
Cuando estén al teléfono y no me puedan ver, revisaré y revolveré todos los lugares, cajones, cajas y cajitas.

Oh! Harán sonar los dedos y después… me harán señas con la cabeza y pondré cara de ‘yo no fui’ y me haré la ofendida.

Cuando me llamen a comer, tardaré en llegar a la mesa para ponerlos nerviosos.No me comeré la verdura, diré lo fea que está la comida, me atragantaré con los cereales, derramaré el agua y el jugo.
Y cuando se enojen, lloraré hasta que se desesperen. JAJAJA!!. Ya les quiero ver la cara!

Me sentaré cerquita de la tele, cambiaré el canal cuando quiera, pondré fuerte el programa que más les disguste y cruzaré los ojos para ver si me quedo bizca. Luego me iré… sin apagar la tele!!

Antes de acostarme iré a tomarme mi vaso de leche y dejaré entreabierta la puerta de la nevera, las luces prendidas y mis zapatos y medias en el centro del comedor y hablaré por teléfono con mis amigas aproximadamente media hora con cada una para contarles lo bien que lo estoy pasando.
Buscaré quien haga las cosas por mi, ya no podré levantar mis cosas del suelo, no me importa si alguien tropieza con mis zapatos, y si me piden algún favor, les diré… YA VAAAAAAAA!!!

Y más tarde, en la cama, me estiraré y suspiraré, cantaré mi canción preferida y pegaré mi goma de mascar debajo de la cama.
Le daré gracias a Dios con una oracion y cerraré los ojos.
Mis hijos me mirarán con una sonrisa, saldrán despacito del cuarto y dirán, quejándose…
‘¡Es tan tierna cuando está dormida!’

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Taller de teatro Ampa Juan del Río Ayala
domingo, 03 de mayo de 2015

Muchísimas gracias a la dirección, profesorado y a todos los niños y niñas del colegio Juan del Río Ayala por el buen rato que compartimos el miércoles pasado,  cuando los niños y niñas que participan en El taller de teatro del  Ampa representaron “El camaleón”. Gracias por la acogida, por los aplausos, por las palabras de ánimo que nos alientan a seguir trabajando. Fue una mañana maravillosa, de esas que se guardan en el libro de los grandes recuerdos del curso.

Gracias a todos los padres de los maravillosos actores por su compromiso, por su colaboración y la confianza que depositan en mí. Gracias por ayudarles con los textos, por animarles, por el tiempo que dedican a hacerles su vestuario. Gracias por elegir y confiar en el poder del teatro.

Gracias a todos los niños y niñas que participan en el taller. Por los ratos compartidos, por compartir sus locuras y aceptar las mías. Gracias por darle muchas veces sentido a mi vida y por permitirme seguir trabajando en lo que me gusta. Gracia por los besos, los abrazos, los enfados, las caras sonrientes, las caras largas, las risas interminables, los “no me acuerdo” , “¿cuándo me toca” “ ¡ay!¡se me olvidó” “¡eso no lo tenía que decir yoooooooooo!”. Gracias por los días compartidos y los que nos quedan por compartir.

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Pensamiento de Dragón Azul...Leo Batic
domingo, 03 de mayo de 2015
"Hacer el ridículo es, por lo general, hacer lo que otro no se anima a realizar, dejarse llevar por el sentimiento, despojarse de la etiqueta, de las normas de las buenas costumbres.
Los que acusan a otro por hacer el ridículo arden de deseo de hacer lo mismo, de tener esa libertad, de poder decir lo que desean y no lo que corresponde.
Si no faltás el respeto, si no quebrantás una ley, si no lastimás a nadie ni ponés en peligro a otros. ¿Por qué no hacer el ridículo?
Si ser normal es mantener el lugar en la formación y esforzarse por entrar en el parámetro establecido por vaya a saber qué sociedad, no cuenten conmigo.
Diré que amo a quién desee, bailaré aunque solo yo escuche la música, abrazaré a quien lo necesite, caminaré con mis amigos del brazo, usaré sombrero o caminaré con el mate en la mano por una empresa, diré cursilerías, me disfrazaré, me reiré hasta las lágrimas y haré de payaso si de esa manera logro hacer más leve el pesar de quien sufre, o le alegro el día a quien lo necesite.
Hacé el ridículo.
Al menos una vez…
 
El baile de las sombras....Gustavo Roldán
domingo, 03 de mayo de 2015
 

Image—Quiero pelear, dragón —dijo la dragona.

El dragón no contestó nada. Simplemente voló, convertido en mariposa.

—Las golondrinas pueden comer una mariposa —dijo la dragona, y voló convertida en una golondrina.

Golondrina y mariposa subieron y subieron, y cuando la golondrina ya casi mordía el ala de la mariposa, la mariposa se convirtió en halcón.

—Los halcones pueden comerse a una golondrina —dijo el dragón.

—Las golondrinas vuelan más rápido —vdijo la golondrina haciendo un giro en el aire y colocándose encima del halcón para picotearle la cabeza.

El halcón se lanzó en una violentísima caída y se metió entre las ramas de un árbol.

La golondrina bajó hasta el árbol, pero allí no había ningún halcón.

—Te escondiste, dragón —dijo la golondrina—. Igual te voy a encontrar.

La dragona miró rama por rama, buscando alguna oruga que pudiese ser el dragón. Miró rama por rama, y no se dio cuenta de que una rama se movía y se acercaba lentamente hacia ella. Cuando vio a la serpiente abriendo su enorme boca ya era tarde para escapar.

Y la serpiente mordió, pero mordió la cáscara de una tortuga. La tortuga se convirtió en ratón y saltó al suelo. La serpiente se convirtió en un águila que voló hacia el ratón, pero cuando llegó al suelo casi choca con un jabalí de inmensos colmillos.

Un jabalí es demasiado para un águila, no para el puma que rugió mientras saltaba.

El salto del puma terminó en el aire vacío. Allí no había nada. Nada más que una hormiga que se metía rápidamente en un profundo agujerito del tamaño de una hormiga.

—Para una hormiga, nada mejor que un oso hormiguero —dijo el puma que ya no era puma sino oso hormiguero, mientras metía su larguísima lengua buscando a la hormiga.

Y la encontró, y la hormiga salió pegada en la lengua del oso hormiguero.

—Me ganaste, dragón —dijo la hormiga convirtiéndose otra vez en dragona—, y ahora me puedo comer a un oso hormiguero que debe ser muy sabroso.

Pero el dragón otra vez era dragón.

—Bueno, basta —dijo el dragón—. Me cansé de pelear.

—Fue divertido —dijo la dragona—. Te viste en apuros más de una vez.

—Bah, lo hice para dejarte contenta, pura amabilidad de mi parte.

—¿Sí? —dijo la dragona—. Lo que pasa es que no te gusta perder.

—Dragona, me estás provocando. No me queda más remedio que invitarte al baile de las sombras.

—Eso me gusta más. Bailemos, dragón, bailemos el baile de las sombras.

Y los dos dragones se elevaron mirando sus sombras. Las sombras eran enormes y llenaban de oscuridad la tierra. Subieron y subieron, hasta que sus sombras en el suelo se veían apenas del tamaño de las sombras de una paloma.

Entonces giraron en el aire y las sombras giraron en la tierra, moviéndose muy lentamente. Y se juntaron los dragones en el aire y se juntaron las sombras en la tierra. Y juntaron las cabezas y en la tierra apareció la sombra de una mariposa. Y juntaron ala con ala, cola con cola, un ala sobre otra ala, y en la tierra fueron apareciendo diferentes figuras de animales conocidos y de animales desconocidos. Y bailaron el baile de las sombras hasta que el sol dejó de alumbrar desde arriba, porque el baile de las sombras sólo se puede bailar cuando el sol está en lo más alto del cielo.

Cuando bajaron, todo el campo estaba cubierto de flores. Tal vez porque el baile de una pareja de dragones, necesariamente, tiene que hacer que todo el mundo se llene de flores.

 
También fueron niñ@s "Felipe García Landín"
domingo, 26 de abril de 2015

ImageFelipe García Landín. Vine al mundo un 26 de septiembre  hace 56 años en Marín, villa marinera de Pontevedra. Mi madre gallega se llamaba Carmen como la patrona del mar y mi padre canario de Lanzarote se llamaba Felipe. Soy el mayor de tres hermanos. ImageA los 11 años nos trasladamos a Las Palmas de Gran Canaria y nos asentamos en el barrio de Guanarteme, donde también vivían unos tíos conejeros. Pasamos una noche acogidos por unos vecinos y amigos de mi padre y al día siguiente cogimos un mariquilla que nos llevó a Arrecife a conocer a los abuelos y al resto de la familia. Llegamos un 16 de julio y celebramos la fiesta del mar en la playa de El Reducto y pescando en el muelle.

Estudié en la Universidad de La Laguna Filología y me hice profesor de lengua castellana y literatura en el año 1981. Actualmente trabajo en la Escuela de Arte y Superior de Diseño. Tengo dos hijos que son de Santa Brígida pues hasta hace ocho años vivíamos en la villa de la que guardo maravillosos recuerdos y con la que me une un especial sentimiento.

Siento pasión por los libros y todo lo relacionado con la lectura y las bibliotecas me interesan de manera especial. De vez en cuando comparto en la prensa algún comentario sobre escritores, libros y bibliotecas.

Me preocupa mucho la actual situación económica y social que golpea a los más débiles, en especial a los niños, y maltrata a los jóvenes. No acepto las injusticias y ahora mismo vivimos en una realidad muy injusta.


  "De pequeño quería ser mayor, crecer deprisa"

 Si te pido que hagas un viaje a tu infancia ¿qué es lo primero que se te viene a la memoria?  Una imagen, un color, un olor, una canción…?

  • Despertar un domingo por la mañana oliendo toda la casa a chocolate recién hecho y mi padre haciendo churros para desayunar mientras le cantaba a mi madre la letra de El baile del vivo: si tú estás gorda/yo estoy también./Apa la apa/paloma mía,/apa la apa/que viene el día. Mi madre reía mucho con esto y yo también sin comprender muy bien.

 Cuéntame  un momento muy feliz de tu infancia y uno que recuerdes con tristeza.

  • La visita que mi abuela Antonia me hizo al hospital estando convaleciente de una operación de apendicitis… Fue la primera vez que mi abuela salía a la calle desde que terminara la guerra…
  • Cada vez que mi padre partía para la mar, era un momento muy triste…

 ¿Para dormir preferías leer o que te contaran un cuento?

  • ImageLa verdad que de pequeño nunca me contaron cuentos para dormir, yo a mis hijos sí, pero es que estábamos siempre envueltos en cuentos y comentarios, pues en casa vivían mis abuelos y por ella pasaban mis tías. Siempre rodeado de mujeres pues los hombres estaban embarcados. Las mujeres cosían redes y los pequeños ayudábamos enhebrando las agujas. Y en esa faena siempre había cuentos de brujas, de lobos e historias de la mar, de naufragios, de amores… y cotilleos que eran cuentos.

 ¿Recuerdas que fue lo primero que leíste sólo: un libro de cuentos, un tebeo, un libro de aventuras….? ¿Te acuerdas del título?

  • La vuelta al mundo en 80 días de Verne, era de la editorial Bruguera, con dibujos. Todavía lo conservo. Me lo regaló mi madre, no recuerdo la edad que tendría, era muy pequeño. Y también recuerdo los cómics de mi primo Andrés: La zarpa de acero, Hazañas bélicas, Capitán Trueno… Y una revista Selecciones del Reader's Digest que traía mi padre.

 ¿De qué libro guardas un buen recuerdo y por qué?

  • Un libro de poesía de León Felipe, que trajo un amigo con gran misterio y como algo prohibido que se lo había cogido a un tío suyo que había llegado de Venezuela… Tendría  12 o 13 años en Las Palmas de GC. Nos fuimos una tarde a la playa y lo leímos a escondidas.

 ¿Qué era lo mejor del verano?

  • La playa y que nos reuníamos todos los primos. Pasábamos todo el día, hasta el anochecer.

 ¿Te gustaba jugar sólo o preferías las pandillas?

  • De pequeño jugaba con mis primos y con los amigos del barrio. Jugábamos a los boliches y al trompo; al escondite, al fútbol. Pero lo Imageque mejor recuerdo eran las escapadas al muelle cuando íbamos a pescar.

 ¿Cuál es el juguete del que guardas un especial recuerdo?

  • Un juego de construcción de castillos medievales. Algo muy primitivo, nada que ver con los playmobil con los que jugarían mis hijos y yo también.

 ¿Qué te gustaba coleccionar de niño?

  • Los boliches de cristal y por supuesto las estampas de futbolistas y sellos que me llegaban de mis tíos de Argentina

 De los amigos de la infancia, ¿conservas alguno?

  • Conservo mis primeros amigos de LPGC, con los que me veo regularmente…

 ¿Cuando eras pequeño qué soñabas ser de mayor?

  • La verdad que lo que recuerdo es que quería ser mayor, crecer deprisa para poder hacer las cosas que nos estaban prohibidas, como ver algunas series de TVE por la noche. Recuerdo que me daba mucha rabia, eso y no poder ir a las verbenas con mis primos mayores.

 ¿Se han cumplido los sueños de tu infancia?

  • Bueno, me hice mayor, igual antes de tiempo, pero sí. Tuve la suerte de estudiar lo que quise y ejercer la profesión que me gustaba.

 Si pudieras volver a ser un niño ¿qué tres cosas no dejarías de hacer?

  • Volvería a escaparme de misa, antes era obligada la asistencia. Escaparme al muelle y subirme a los barcos pesqueros atracados para pescar con liña y haría algo nuevo como aprender idiomas, además del inglés.

 ¿De pequeño querías ser como…? (personajes reales, ficticios, cercanos...)

  • Recuerdo que quería estudiar y aprender muchas cosas y viajar. También me gustaba escribir. De vez en cuando lo hago. Hace años escribí este cuento para un día de reyes especial, pues había seres muy queridos ausentes, que les leí a mis hijos.

              

 
DIA DE REYES en una isla atlántica
domingo, 26 de abril de 2015
            

ImageCuando todo el mundo ya sabe que los reyes magos no existen porque, entre otras cosas, se dedican a ir en camello y, claro, pasa lo que pasa, que en camello no se puede ir a una isla porque  siempre son retenidos en la aduana. Digo que un día de reyes en una isla en medio del océano, un padre que es algo así como una persona mayor, pero no tanto como el abuelo, que se dedica a dar órdenes todo el tiempo … Digo que un día de reyes en una isla en medio del océano, un padre que es un señor que suele estar muy serio, como si estuviera siempre enfadado y que a veces se ríe con esa risa que sólo tienen los padres y que nunca nadie sabe muy bien de qué se ríen… Digo que un día de reyes un padre se levantó muy temprano, reunió a toda la familia, también a los abuelos y a los peces de la pecera y ni serio ni alegre les contó un cuento que no venía a cuento pero como era el padre todos lo escucharon, bueno, todos menos los abuelos que se comían el sueño y los peces de la pecera que se estaban bebiendo todo el agua. Pues eso, que una mañana de lluvia protestar porque siempre le regalan las mismas tonterías, sino que muy serio y circunspecto declaró:

Aunque vengo con las manos vacías, hoy y siempre quisiera darles la luna. Pero la luna ya está tan manoseada por  cantautores y boleros… Además, todos los escaparates ya tienen una. Así que quisiera entonces regalarles el sol para que en cursi y en cursiva  ilumine nuestras vidas pero ya lo hace todos los días y además con el cambio climático cada vez está más cerca y quemón. En fin, que quisiera regalarles lo imposible, los sueños, el futuro… Pero no se encuentran en las tiendas ni en los hipermercados… Esas cosas sólo se hallan en la autopista de la vida, que está asfaltada con la gravilla de las incertidumbres, y esa la recorre cada uno en solitario y en compañía a la velocidad que marca esa canción primera que tenemos grabada en el CD del corazón.

Quisiera entregarles el cielo… Pero ¿para qué? Ser astronauta es muy ingrato, el traje es incómodo, no permite hacer las cosas cotidianas con cierto alivio y dicen los científicos que está lleno de agujeros negros. Quisiera, en fin, regalarles un fantástico e inolvidable viaje que se saboree toda la vida.

Quisiera darles tantas cosas… Les regalo mi palabra, mi gesto y mi calor que no es la luna ni el sol ni un viaje de revista. Pero es real, tangible y no se puede devolver aunque sea imperfecto. Eso sí, tiene garantía de por vida porque no se rompe ni se descarga. Y eso les doy, palabra, sentimientos y la certeza de que nosotros mismos lo podremos encontrar en el espejo del alma. No hacen falta viajes, cuentos ni fábulas para encontrarlo. Sólo hay que leer el prospecto que se encuentra debajo de la piel y lo puedes coger cuando se te pone de gallina. Pues bien, si lo leen con detenimiento conocerán la composición, las propiedades, la posología. Sin contraindicaciones ni interacciones. Eso sí, con efectos secundarios, pues puede aparecer somnolencia y algún prurito que desaparece al momento de pronunciar los nombres propios que nos hacen únicos. Si aún así los efectos persistiesen, sólo hay que respirar los vientos alisios y sumergirse en el mar de nuestra historia.

Y dicho esto, sonrió, les dio un beso a todos menos a los peces y se le quedó la cara como un angelito de estampa. Los abuelos preguntaron ¿cuándo se come? Los niños recogieron los papeles de envolver los regalos, la madre se fue a buscar agua para llenar la pecera y  en la radio volvían a dar la noticia de la detención de unos camellos que querían entrar en la isla. Mientras tanto dejó de llover, ya no hacía ni frío ni calor y todos sonreían que es una manera de reírse en silencio cuando se goza por algo inexplicable.                    
 
El teatro se viene al cole
domingo, 26 de abril de 2015
Image
 
Leer...Carmen Gil
domingo, 19 de abril de 2015
 

ImageEs viajar, y no en avión,

coche, barco, tren ni moto,

a cualquier lugar remoto,

sin moverte del sillón.

Navegar por el Mar Muerto,

escalar el Himalaya

o una pirámide maya,

ir en camello al desierto…

Es trasladarte al futuro

o pasear de la mano

por el pasado lejano,

sin necesitar conjuro.

Subir a un mamut lanudo,

ver a Cleopatra en su trono

−¡cómo se da pisto y tono!−,

visitar Marte a menudo…

Escuchar con atención

esas historias aladas

que, con palabras calladas,

vuelan hasta el corazón.

Conversar con Gloria un rato

del camello de Melchor,

de un pingüino con calor,

de Chundarata o don Pato…

Es refugio y es consuelo,

como el cálido achuchón

que, con sabor a canción,

te da una nube del cielo.

Llamar al hado Parchís,

que ayuda con su varita

a aquel que lo necesita

si el mundo se vuelve gris.

La lectura es compañera,

esa amiga singular

con la que puedes contar,

hogar que acoge y espera.    

                

 
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