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También fueron niñ@s "Manolo Moya Bautista"
sábado, 27 de junio de 2015

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ImageMi madre, Carmen,  me trajo al mundo el  4 de mayo de 1968, en la localidad granadina de Loja, fue en casa de una tía  mía, una hermana de Manolo, mi padre, al que entre otras muchas cosas le debo mi nombre. A los pocos días me marché a Fuente Camacho  donde pasé una gran parte de mi niñez. En esa época ya andaban por allí mi hermana Luisa y mi hermano Miguel, así que soy el más pequeño.  A los diez años a mis padres les ofrecieron   trabajo en Nerja, era un lugar que prometía más oportunidades laborales para ellos y educativas para nosotros, así que cogimos los bártulos y nos fuimos. En Nerja terminé la EGB, pasé por el Instituto, hice grandes amistades  y comencé mi andadura en la radio, un medio de comunicación que me atrapó cuando tenía 16 años y que todavía forma parte de mi vida.  Nerja es un lugar al que intento volver al menos un par de veces al año;  me reencuentro con mi madre, con mis hermanos y con grandes amigos. Allí hace más de veinte años me encontré con Ana, una canariona de la que me enamoré y que comparte su vida conmigo  desde entonces. Ella me enseñó esta tierra,  que ya también es  la mía y en la que también encontré a grandes personas.

Aquí he desarrollado una gran parte de mi vida profesional, en el ámbito de comunicación  trabajé en Onda Cero, en Radio Las Palmas, en el Ayuntamientode Santa Brígida, etc. En la actualidad compagino mi carrera de Trabajo Social con la de la comunicación, en proyectos donde la radio tiene una gran relevancia a la hora de potenciar y estimular diversas competencias en áreas sociales relacionadas con Mayores, Diversidad Funcional, Salud Mental, Juventud, etc.  También dedico parte de mi tiempo a labores de comunicación y de formación, realizo grabaciones de cuñas y spots publicitarios e imparto entrenamientos individuales y colectivos a personas que necesitan hablar en público o en los medios. Hace un tiempo también comencé un videoblog, al que no le dedico todo el tiempo que me gustaría y en el que en próximas fechas también aparecerá la autora de este blog que están leyendo ustedes, en eso quedamos hace algún tiempo.

 


 " De pequeño quería ser maestro"

Si te pido que hagas un viaje a tu infancia ¿qué es lo primero que se te viene a la memoria?  Una imagen, un color, un olor, una canción…..? Cuéntame

 

  • Es difícil quedarme sólo con una cosa, mi infancia estuvo divida entre dos lugares, uno en el interior, en Fuente Camacho en Granada y Imageotro en la costa, en Nerja,  así que cuando pienso en ella  me vienen a la mente lugares cálidos y secos en verano, también mar y playa, e inviernos con nieve y chimenea. Se puede decir que tuve dos infancias, una muy rural con todo lo bueno que eso conlleva, me vienen imágenes de animales, olivares, campos de cultivo, juegos en la calle, y otra en zona costera donde pude disfrutar del mar, la playa e incluso de los turistas que llenaban el pueblo durante unos veranos que olían a protector solar y  a aftersun.

 Cuéntame  un momento muy feliz de tu infancia y uno que recuerdes con tristeza.

  • Por suerte recuerdo una infancia muy feliz, son muchos los momentos felices que se me vienen a la mente con mis hermanos, padres, amigos, sobre todo aquellos relacionados con los juegos, las reuniones familiares, incluso la escuela… me es imposible seleccionar uno. Como recuerdos tristes puedo contarte que, siendo bastante niño  vino una tía mía, a la que recuerdo con mucho cariño, a  pasar unas fiestas navideñas con nosotros, era un invierno que prometía diversión, de esos fríos y con mucha nieve. Unos días antes de Navidad no despertó, se fue de pronto. Lo recuerdo con mucha tristeza.

 ¿Para dormir preferías leer o que te contaran un cuento?

  • Pues sinceramente nada de eso, compartía habitación así que había mucha charla y juego  antes de dormir.

¿Recuerdas que fue lo primero que leíste sólo: un libro de cuentos, un tebeo, un libro de aventuras….? ¿Te acuerdas del título?

  • ImageNo recuerdo si fue el primero, pero recuerdo el libro Platero y yo de Juan Ramón Jiménez como uno de los primeros. También había otro del que  me acuerdo hasta de la portada, eran “Las Fábulas de Esopo”, había un dibujo de un zorro y un cuervo al que se le caía el queso.

 ¿De qué libro guardas un buen recuerdo y porqué?

  • De pequeño no era un gran lector, aunque sí era buen estudiante. Eso sí, por mis manos pasaron, los libros de la época tipo los cinco, los tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Roberto Álcazar y Pedrín, etc.

 ¿Qué era lo mejor del verano?

  • El campo, el mar, la piscina,  jugar en todo momento con los amigos, acostarme tarde…

 ¿Te gustaba jugar sólo o preferías las pandillas?

  • Siempre en pandilla o con mis hermanos.

¿Recuerdas alguno de tus juegos favoritos con los amigos?

  • Juegos en la calle. El escondite, indios y vaqueros, juegos deportivos…

¿Cuál es el juguete del que guardas un especial recuerdo?

  • Mi padre nos regaló, porque la mayoría de los juguetes eran compartidos, un caballito montado por un vaquero, se le daba cuerda y parecía que trotaba. Era  muy simple, me encantaba.

¿Que te gustaba coleccionar de niño?

  • ImageNo fui nunca un gran coleccionista, me gustaban las canicas (boliches), pero más por el afán de írselas ganando al resto que por coleccionarlas.

 De los amigos de la infancia, ¿conservas alguno?

  • Sí, es una gran suerte y  es algo de lo que me siento muy orgulloso.

 ¿De pequeño querías ser como….? (personajes reales, ficticios, cercanos….)

  • La verdad es que nunca fui muy fan de nadie, quería ser mayor, supongo.

  Cuando eras pequeño que soñabas ser de mayor?

  • Tenía muy claro que quería ser maestro. No lo fui, aunque en la actualidad realizo actividades formativas. Algo quedó…

 ¿Se han cumplido los sueños de tu infancia?

  • No tenía muy clara la idea de futuro,  aunque creo que si se han cumplido ya que tengo a mi alrededor personas a las  que quiero y que me quieren.

 Si pudieras volver a ser un niño ¿que tres cosas no dejarías de hacer?

  • Volvería a pasar tiempo con mis padres, con mis hermanos y con mis amigos. Volvería a hacer lo mismo que hice.

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Pequeños instantes...Ernesto Torres Toledo
sábado, 27 de junio de 2015

ImageExisten pequeños instantes extraordinarios, únicos e irrepetibles, que solo vivimos en ocasiones especiales. Los míos tuvieron lugar tras una cortina negra, entre bambalinas, segundos antes de salir a un escenario. Esos momentos eran mágicos, y quien no me crea, es que nunca se ha transformado como solo un actor o actriz puede hacerlo. Sí, en un santiamén, yo dejaba de ser yo para convertirme en otro personaje, real o fantástico. A veces podía ser un rey de un lejano país que celebraba su cumpleaños, en otras ocasiones me transformaba en el alcalde de un pueblo cuyos habitantes habían perdido la memoria… ¡Hubo una vez en la que tuve la suerte de convertirme en el mismísimo Ratoncito Pérez!  Entonces tenía seis años y, aunque no lo sabía, durante los siguientes años me embarcaría en un viaje muy especial todos los lunes de 5 a 7 de la tarde. Este viaje me llevó a actuar en escenarios distintos: desde el antiguo cine del pueblo ante mi familia y vecinos, hasta en un auditorio repleto de personas expectantes, pasando por muchos cuentacuentos al aire libre. Con cada ensayo aprendí a expresarme de mil maneras, a trabajar en equipo y a dejar a un lado la timidez con un disfraz puesto; pero, sobre todo, a compartir risas y juegos con mis compañeros de viaje, que no son otros que los amigos que hice y con los que sigo saliendo todas las tardes.

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Déjame que te cuente
sábado, 27 de junio de 2015

ImageFelicitaciones a Lucas Serrano, director y guionista del corto “Cuéntame más” con el que Segundo de Bachillerato del IES Pérez Galdós  participó en la Segunda Edición de Cinedfest, que se celebró en Santa Cruz de Tenerife, a principios de junio.  Lucas se vino de la isla vecina con  dos premios: al mejor corto de comedia y al mejor actor, que recayó en el joven Joan Romero. El corto que puedes verlo en youtube está rodado en el casco antiguo de nuestro pueblo.

Lucas escribe y dirige cine, hace teatro, canta y toca el piano, se atreve con los monólogos y los cuentos para los más pequeños. Un joven que promete no dejar de sorprendernos. Felicidades LUCAS

 
Niños...Santiago Gil
domingo, 28 de junio de 2015

No sé en qué momento dejamos atrás al niño que fuimos. De vez en cuando reaparece, pero casi siempre lo empujamos al olvido antes de que influya en alguna decisión más o Imagemenos trascendente. Si por él fuera, la vida sería una aventura diaria en la que no habría que desperdiciar ningún segundo. Lo vería todo mucho más fácil, sin todas esas complicaciones y todos esos miedos que nos paralizan

 
Preciosaurio...Silvia Schujer
domingo, 28 de junio de 2015

Image"Gracias por cuidarlo", decía la carta colgada de la canasta. Porque lo que dejaron en la puerta de mi casa—alguien que quizás tocó el timbre y salió corriendo— fue una canasta con un huevo rojo del tamaño de una sandía.

Creí que era una broma. Pero al escuchar que el cascarón empezaba a quebrarse como cuando va a nacer un pollito, cargué el bulto hasta mi pieza.

Y bien. "Gracias por cuidarlo", decía la nota.

De nada, pensé.

Pero... ¿Cuidar qué?

De pronto, entre craques y cracs por todos los costados, el huevo se abrió. Sin darme tiempo a respirar. O pestañear, o toser, o salir corriendo.

Asomó una cabeza verde con nariz de chanchito y me miró. Sus ojos brillaban como dos estrellas transparentes.

—Soy Silvia— me presenté, con la voz entrecortada.

Y el ser asomado del huevo, abriendo la bocota grande como todo el ancho de su cara, me sonrió.

Cuando vi que hacía fuerza para salir, me acerqué y lo ayudé a romper el cascarón.

Su cuerpo era verde. Ni claro ni oscuro. Y tenía escamas del mismo

color.

El cuello, largo como la cola, lucía un collar de pelusa amarilla.

Y aunque no me animaba a tocarlo, debo confesar que me resultó simpático desde el principio.

Era una mezcla de dinosaurio, perro salchicha y elefante. Cosa extraña, era precioso. 

Lo miré un rato y fui a consultar la enciclopedia: no era un hipopótamo ni un lagarto. No era un elefante marino, ni un yacaré, ni un dragón. No encontré su nombre por ninguna parte.

Así es que como era precioso y se parecía un poco a los animales prehistóricos, lo llamé Preciosaurio.

Claro que haberle puesto nombre no alcanzaba para conocer sus costumbres.

Entonces le ofrecí un poco de leche. Puse un litro en un plato. Se lo tragó de un solo sorbo y como no se movía le agregué otro tanto.

Recién después de gastar más de la mitad de mis ahorros comprando leche y, con el plato cambiado por un balde, el cachorrito se dio por satisfecho y se me tiró en los brazos. Fue la primera vez que un recién nacido me sentó de cola para hacerme mimos.

Sí. Sólo cuando lo tuve entre mis brazos se me ocurrió preguntarme qué haría con él.

En eso pensaba cuando el preciosaurio se quedó dormido.

Lo tapé con mi frazada y entonces supe que ya no podría dejarlo. Mis amigos me ayudaron mucho, sobre todo cuando empezaron los problemas.

A mi preciosaurio había que alimentarlo. Y eso no era nada fácil. A las palanganas de leche hubo que agregar pan duro y después frutas y verduras. Y, al fin, todos los restos de comida del vecindario.

Crecía sin parar. 

Le armamos una cama, pero la cabeza no tardó en salírsele por todos los costados.

Era enorme. Al moverse chocaba contra las paredes. Y cuando quería levantar lo que a su paso caía, volvía a tirar otra cosa.

A veces se convertía en montaña para que nosotros lo escaláramos.

Nos dejaba trepar por su lomo y construir aventuras con su sola presencia.

Recién cuando su cabeza pegó contra el techo me di cuenta de que ya no le alcanzaba el espacio de mi habitación.

El pobre se quedaba quietito y agachado para no traer problemas.

Pero cuando hubo que poner mi cama sobre su lomo verde, mis padres me dieron una semana para que me deshiciera de él.

Le pregunté al preciosaurio si pensaba crecer mucho más. Por sus antepasados, me juró que no.

Volví a hablar con mis padres. La respuesta entonces fue terminante: o sacaba el "monstruo" de la casa o...

Junté un poco de mi ropa. Rodeé el cuello de mi preciosaurio con una soga a modo de correa y, por primera vez, salimos juntos a la calle.

La calle lo impresionó hasta la locura. De tan contento pegó unos

saltos que hundieron parte del asfalto.

Era inmenso. Mi cabeza llegaba hasta la mitad de sus patas.

La primera reacción de los vecinos al vernos partir, fue encerrarse en sus casas. Y después, desatar el bombardeo: naranjazos, tomatazos, zapatazos. Nos pegaron sin compasión.

Y cuando él vio que me habían lastimado, me cargó sobre su lomo.

En pocos minutos se empezaron a escuchar helicópteros y aviones sobrevolando el barrio. Las veredas se llenaron de curiosos.

— ¡Fuera monstruo! —gritaban al preciosaurio.

Fotógrafos de todo el mundo encandilaban sus ojos transparentes con flashes.

Altoparlantes, gritos y bocinas amenazaban nuestra vida.

Pude ver cuando su nariz de chanchito se cubría de lagrimones y chorros de llanto bajaban como una catarata hasta su boca.

Lo que nunca imaginé es lo que después sucedería.

Rápido, como el más veloz de los caballos, mi preciosaurio empezó a galopar sin rumbo.

Bien lejos del peligro, me hizo bajar de su lomo y, cansado, muy cansado se echó sobre el pasto a dormir. 

Habría pasado una hora cuando intenté despertarlo y ya no pude. Su cuerpo empezó a cambiar de colores hasta volverse transparente.

Y derritiéndose de a poco, se transformó en una laguna que todavía existe.

Fue a orillas de esas aguas que apareció un huevo rojo del tamaño de una sandía.

Lo agarré con cuidado. Caminé y caminé con él hasta conseguir una canasta.

Metí en ella el huevo rojo y con un cartelito que decía: "Gracias por cuidarlo", lo dejé en la puerta de la primer casa que encontré.

Estaba triste y cansada. Así que toqué el timbre y salí corriendo.

 
Claudia Navarro Ilustradora
martes, 23 de junio de 2015
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¿Cómo se dibuja una bruja?
lunes, 22 de junio de 2015

ImageUNA ESCOBA, LO PRIMERO

-SIN ESCOBA NO HAY BRUJA;

SIN TINTA, NO HAY TINTERO-.

VA MUY VESTIDA DE BLANCO,

NO VA VESTIDA DE NEGRO,

LLEVA UNA RADIO DE PILAS,

UNA PLUMA Y UN PLUMERO.

¡BRUJA BLANCA!

NO ASUSTA NI DA LA LATA,

PORQUE ES GUAPA, RUBIA Y CHATA.

¡BRUJA BLANCA!

LLEVA EL PELO MUY CORTADO,

MUY RUBITO Y MUY RIZADO.

¡BRUJA BLANCA!

NO ES BIZCA-DULCE MIRADA-,

ES UN CRUCE DE BRUJA Y HADA.

¡BRUJA BLANCA!

SOLO USA SUS PODERES

PARA QUE HAGÁIS LOS "DEBERES".

SOLO USA SUS TALENTOS

PARA PONEROS CONTENTOS.

VISTE PANTALÓN VAQUERO

Y EN EL PALO DE SU ESCOBA

HAY UN LETRERO:

BRUJA BLANCA SOY EN VUELO.

A QUIEN ME QUIERA, LE QUIERO.

 
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