AGREGAR A FAVORITOS
foral design
Los besos de Zelmira
domingo, 22 de noviembre de 2015

ImageZelmira bajó el viejo changuito del soporte de donde colgaba. Corrió el canasto con leña para darle paso, abrió todo lo que pudo la puerta del lavadero y lo hizo andar sobre sus dos ruedas hasta la calle.

Cada vez que empezaba el día, Zelmira se metía tanto en el trabajo que el mundo apenas la rozaba. Por eso más de una vez tenía que descansar en alguna plaza, o al borde de la vereda. Según el peso que llevara. De chica había aprendido de su abuela a juntar besos. Ahora la abuela no estaba y la nieta había quedado a cargo, sólo ella sabía dónde llevarlos al final de cada jornada.

Zelmira tomaba los besos justo en el momento en que se posaban en las mejillas de la gente, levantaba su mano en el aire, la movía para saludar y ahí se le pegaban. Como a un imán. Y los ponía en el changuito.

Otras veces sucedía que pasaba un besado y ella lo saludaba de la misma manera, con la mano en alto. Y los atrapaba. Aunque no presenciara el momento del beso, ella le veía las huellas. Un besado era un marcado y Zelmira no lo desaprovechaba jamás.

Había días en que el changuito se llenaba y otros en que iba liviano.

Con poco o con mucho, Zelmira iba a ver al Fermín que vivía a unos kilómetros del pueblo en una pequeña chacra que había heredado del abuelo.

Además de las tareas de la huerta y los animales, él tenía un laboratorio lleno de botellitas y frascos pequeños. Y bidones con agua de diferente procedencia: agua de lago, de mar, de arroyo, de río marrón, de río verde... y atrapada en sus más variadas formas: de vertiente, de ola, de catarata. Coleccionada con paciencia por el abuelo.

Cuando Zelmira llegaba, vaciaba el chango sobre la mesa con cuidado. A veces los besos se le pegaban en las manos y ella se tomaba tiempo para quitárselos sin que se desarmaran. Hacía una montañita frágil. Y el Fermín no le quitaba los ojos de encima porque le daba gusto verla.

Después se acercaba y tomaba beso por beso, casi sin respirar, para que no se volaran, los mezclaba con agua y los tapaba. "Esencia de besos" escribía en la etiqueta. Su abuelo le había enseñado cómo hacerla y también cómo distribuirla. Zelmira se volvía a su casa y él corría hasta la estación y despachaba una caja de frascos para los amigos de la ciudad. Allí los hacían circular. Mucha gente usaba el perfume  para calmar la soledad y el frío. Un buen beso concentrado abrigaba como una bufanda.

Pero sucedió que un día en el pueblo los besos comenzaron a escasear porque la gente no andaba tan besuquera como antes. Habían comprado muchos relojes al vendedor ambulante y de pronto el tiempo tan a la vista los hacía marchar como agujas. Apurados, tenían menos tiempo para besar.

Por eso, un atardecer Zelmira llegó a la chacra con el chango vacío y se largó a llorar cuando lo vio al Fermín. Lloró mucho tragando aire con susto. Él se quedó como un árbol a su lado sin entender qué le pasaba. Ella dio vuelta el chango en la mesa y nada, ni un besito salió. El Fermín se encogió de hombros, se rascó la cabeza, y no supo qué decir. Miró a Zelmira que no paraba de llorar, y entonces la abrazó. Le besó la frente, los ojos húmedos. Se detuvo para mirarla, le beso las mejillas y con un suspiro entrecortado... le besó los labios. Ella, después de la sorpresa, también lo besó. Uno al otro se cubrieron de besos que no se molestaban en atrapar, flotaban. Hasta que toda la casa quedó llena.

Dicen que continuaron fabricando la esencia, que ahora era de besos propios. A la etiqueta le agregaron un detalle, ahora decía:

“Esencia de besos- Producto casero”.

 
Poesía
domingo, 15 de noviembre de 2015
Image
Leer más...
 
Alicia en el País de las Maravillas
domingo, 15 de noviembre de 2015
Image
Leer más...
 
Ternuras mañaneras
domingo, 15 de noviembre de 2015

ImageEL AMO DEL MUNDO

-Alicia ¿quieres que te cuente un cuento muy gracioso?

- Sí, por favor!

-Pues, era una vez un hombre tan chiquitito, tan chiquitito. Bueno, era como una abeja de chico y un día se subió en una  pelota y gritó: ¡Soy el amo del mundoooooo!

EL Rescatador

-¡Aliciaaa! ¿Sabes? Mi padre es rescatador de setas.

LAS HOJAS Y EL VIENTO

. Alicia ¿verdad que lo peor para las hojas es el viento?

. No sé

-Si, es terrible, porque se las lleva volando.

MI CASA

-¿Sabes donde vivo yo, Alicia?

- No

-Pues mira, tu vas caminando hacia abajo, luego vas para allá, hay un parque. Luego sigues para abajo y hay una puerta de garaje. ¿Sabes dónde te digo?

-No

-Pues ahí vivo yo, pero si tocas y no te abro, es que no estoy.

NI IDEA

-¡Enciende la luz, Alicia!

- ¿Por?

- Porque se apagó y no veo nada.

.Ya sé que se apagó y no ves nada. Yo tampoco veo, pero te faltan las palabras mágica; esas tan bonitas que usamos para pedir las cosas. Alicia! Enciende la luz por…

-Por…ni idea.

 MAMÄ

- Y ahora vamos a decirle al compañero que tenemos al lado una cosa bonita, por ejemplo : guapo, simpático, gracioso, cariñosa…¿Lo entendieron?

-Siiiii

-Pues ¡venga! Empieza tú, que estás a mi lado y eres el más chiquitín. ¡Dime algo bonito!


-Mamá
LA PREGUNTA

-¿Porqué los coches cuando se alejan se hacen chicos?

 

 
La brujita y el dragón
domingo, 08 de noviembre de 2015

ImageDesde que era muy pequeñita, Alicia inventaba historias. Solía leérselas a su mejor amigo: un dragoncito de peluche blanco con el que se llevaba muy bien.

La niña solía despistarse con facilidad en clase, pero cuando había que hacer redacciones o inventar historias, ella se transformaba y no paraba de imaginar personajes, países, aventuras, etc.
En una ocasión, le propusieron disfrazarse de bruja y contar una de sus historias en una fiesta de Halloween, en el colegio. Alicia se entusiasmó tanto que casi no pudo ni dormir... Se encerraba en su cuarto y cerquita de su muñeco de peluche , escribió su cuento:
"La brujita y el dragón "
En esa historia la niña contaba cómo era ella realmente... lo que le gustaba, cuánto quería a su dragoncito, etc. También hablaba sobre cómo se reían los niños de ella porque parecía que siempre estaba en las nubes. Y es que no era así: Alicia estaba con todos sus compañeros y amigos, y veía las cosas de una manera diferente. Y además, las escribía como si fuesen cuentos.
Los niños y las maestras comprendieron que Alicia era de VERDAD, que estaba allí con todos...que la querían mucho. Y ella se sintió feliz, porque por fin la comprendían y disfrutaban con ella. La brujita estaba haciendo magia con sus palabras y de los corazones de los niños sacó cariño...el mismo que le ofrecía cada tarde y cada noche, su dragoncito de peluche blanco.

Image 

 
Enojo brujoso...María Alicia Esain
domingo, 08 de noviembre de 2015

Image¿Qué miran esas dos brujas
con tanta cara de enojo?
¿Qué les frunce el entrecejo
y les da vueltas los ojos?
Que es otoño por el norte
y primavera en el sur,
que el sol sale cada día,
que calienta y que da luz…
Ellas quieren para todos
belleza de renacuajo,
abrigos de telarañas,
aroma sutil de ajos…
Malas noticias les llegan
escritas en papel verde:
Deberán cambiar su genio…
¡El mal carácter las pierde!

 
Miguel Ángel Bethencourt
lunes, 19 de octubre de 2015
Image
 
Pregón del Día de la Biblioteca...Diego Arboleda
domingo, 25 de octubre de 2015

«Con motivo del Día de la Biblioteca, quiero compartir con vosotros un secreto: el Conejo Blanco casi siempre tiene prisa.

Quizá algunos penséis que esto no tiene mucho que ver con las bibliotecas y que, además, como secreto, deja bastante que desear.

Alicia en el País de las Maravillas se publicó hace 150 años, y desde entonces los lectores de todo el mundo han sabido que el conejo llega tarde, demasiado tarde, y por tanto tiene prisa.

Reconoceréis, eso sí, que no es un conejo cualquiera. Que sepamos, este es el único conejo que usa chaleco y reloj de bolsillo, lo cual plantea una incógnita: si tiene reloj, ¿por qué siempre llega tarde? ¿Quién es culpable de la tardanza? ¿El conejo o su reloj? Los expertos no se han puesto de acuerdo sobre este punto, que ha provocado graves discusiones entre veterinarios y relojeros. Y si se alude al chaleco, es aún peor. Solo hay una cosa más peligrosa que una discusión entre un veterinario y un relojero, y es una discusión entre un veterinario, un relojero y un sastre. Es mencionar el asunto y se desenvainan todo tipo de agujas (hipodérmicas, de coser y de reloj).

Así que mejor volvamos al secreto. El Conejo Blanco casi siempre tiene prisa. Corre porque tiene miedo de que la Duquesa y, sobre todo, la Reina de Corazones ordenen que le corten la cabeza. Pero vosotros, que aún conserváis la vuestra, concentraos en ese casi. Es la clave, el secreto mejor guardado del País de las Maravillas.

Casi siempre. ¿Cuándo no tiene prisa el Conejo Blanco? Solo cuando visita un pequeño edificio escondido tras los árboles del bosque: la biblioteca.

El conejo se toma su tiempo para curiosear entre las abarrotadas estanterías.Tiene un libro en mente pero, cuando se acerca a cogerlo, no puede evitar fijarse en el tomo que lo precede, y en el de más allá (y, como ya sabéis, en una biblioteca, el libro de más allá es al mismo tiempo el libro de más acá de otro libro que está a su lado…). Demasiadas opciones. Lleva tiempo elegir un libro. El conejo sabe que se encuentra en el hogar de la lectura, y la lectura es un placer que se disfruta sin prisa.

Aunque nadie haya mencionado antes esta biblioteca secreta, no lo dudéis, hay una en ese extraño mundo que visitó Alicia. No puede ser de otra forma. Pues a pesar de contar con el Sombrerero Loco, el Gato de Cheshire y la Oruga Azul, a pesar de todos los animales fantásticos y las extraordinarias cosas que allí suceden, todo eso no es suficiente para ganarse el nombre que ese mundo tiene. Un lugar nunca podría llamarse País de las Maravillas si entre sus maravillas no se contara una biblioteca».

Image
 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Final >>

Resultados 46 - 54 de 1161

TU VISITA es la nº:
ContadorContadorContadorContadorContadorContadorContador
ContadorEsta Semana51
______________
MUCHAS GRACIAS
Menú principal
Inicio
Entrevistas
Cuentos para leer
Quien soy
Palabritas de Lucía
Descargas
Tablón de Avisos
Contactar
Deja tu comentario
Si lees uno...
Image
 
Me lo apunto
Image
 
Te espera en La Pizarra
Image
 
 
Últimas noticias
Formulario de acceso





¿Recuperar clave?