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Premios Edebé de Literatura Infantil y Juvenil 2016 PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
domingo, 24 de enero de 2016

Premio EDEBÉ de Literatura Infantil 2016:
ImageEl aprendiz de brujo y Los Invisibles, de Jordi Sierra i Fabra

Un aprendiz de brujo revive por error a un niño que fue asesinado y lo reúne con sus amigos para hacer justicia y desvelar a su homicida. Su enemigo es poderoso pero ellos, unidos, son Los Invencibles.

Una original historia de una pandilla unida contra el villano, cuyos miembros son huérfanos y forman una auténtica familia. Ellos son los protagonistas de esta macabra, tierna y emocionante aventura. La fuerza de la amistad será capaz de hacer realidad lo imposible.

Mortimer Saw tuvo mucha más suerte que el resto de los niños del orfanato Monroe y fue aceptado como aprendiz del enigmático profesor Haggath, un brujo clandestino. A pesar de llevar tres años asistiéndole con su magia y hechizos, nada había preparado a Mortimer para lo que vendría. La poción que le entregó sirve para devolver los cadáveres a la vida.

Pero… ¿qué pueden hacer tres gotas?

Mortimer conocerá a Horace, un huérfano del orfanato Monroe que murió diez años antes siendo todavía un niño, cuando un hombre borracho lo arrolló con su caballo y se negó a llevarlo al hospital. De nuevo en el mundo de los vivos, gracias a las tres gotas del profesor Haggath, Horace señalará con su dedo cadavérico a Jonas Petigrew: el alcalde.

Mortimer irá al encuentro de los amigos de Horace y reunirá de nuevo la banda legendaria que eran, los Invisibles. La suya es una carrera a contrarreloj para hacer justicia: tienen tres días antes de que Horace muera de nuevo. Por suerte, también tienen un plan brillante para que su verdugo confiese entre gritos de horror.

“La voz del profesor Haggath retumbaba en su cabeza:
—Es una poción muy, muy fuerte, única, difícil, que solo puede funcionar esta noche. En primer lugar, debes llevárselo antes de las doce. En segundo lugar, debes entregar la botella intacta. No la abras. ¡Que no se derrame ni una gota! ¿Lo has entendido? ¡Ni una! ¡Si una sola de esas gotas cayera en otro lugar, podría desencadenar algún hecho... preocupante, por decirlo de forma suave!, ¿entiendes?
¿Qué había querido decir con lo de “hecho preocupante”?
Ni una sola gota... y habían caído tres.
Ya era demasiado tarde. Lo primero seguía siendo entregar la botella.
Asustado, con la cabeza del revés, echó a correr de nuevo"

 

Premio EDEBÉ de Literatura Juvenil 2016:
ImageHuye sin mirar atrás, de Luis Leante

La adolescencia es una etapa caracterizada por la soledad, el miedo y la duda. ¿Cómo afrontarla cargando con una ausencia no resuelta? ¿Cuánto tardan en sanar, y cómo lo hacen, las cicatrices del pasado?

Una ecléctica historia donde el thriller, una trama al estilo del falso culpable de Hitchcock, la rebeldía y el amor juvenil se entrelazan manteniendo un sorprendente realismo. Paradójicamente, si bien uno nunca debe mirar atrás cuando huye, este viaje nos sirve para conocer el pasado de los personajes protagonistas.

***

Enrique no es un chico como los demás. Su padre murió en un trágico accidente y se borró de su vida y de su memoria. A partir de aquel momento repitió dos cursos, se alejó de sus amigos, de su madre y de sí mismo; fue dando tumbos en su propio torbellino de rabia desesperada y nada parecía que fuera a cambiar si no era para peor.

Cinco años después del fallecimiento de su padre, se instala un enigmático personaje en su casa y en su vida. ¿Es Héctor quien dice ser? ¿Por qué se esconde, y de quién? ¿Qué tiene que ver con su padre? Héctor le arrancará de su existencia estancada y lo arrojará a una trama de persecuciones en coche, protección de testigos, huidas frenéticas. Mientras escapan de un peligro mortal, Enrique irá redescubriendo a su padre y a él mismo, será capaz de salir de su egoísmo y empezará a quererse y a querer. Una nueva oportunidad nace para él.

—¿Estás bien, chico?
—Perfectamente —grité con rabia.
No era verdad: estaba asustado, temblaba. Además, estaba herido en alguna parte, porque tenía sangre en la ropa. Oí un golpe seco y noté una sacudida en el coche.
—No hacía falta que hicieras eso —le recriminé—. La barrera se levanta cuando la cámara reconoce la matrícula del coche.
—¿De verdad piensas que iba a esperar a que se levantara la barrera? —luego añadió—: Agárrate bien.
El coche fue cogiendo más velocidad y empezó una aventura que jamás pensé que viviría a mis quince años.

(Información recogida de la página del grupo Edebé)

 

 
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