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También fueron niñ@s "Carlos Gonzales Sosa" PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
miércoles, 01 de octubre de 2014

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Carlos González Sosa, nació en Las Palmas de Gran Canaria el 4 de noviembre de 1972. Hijo de Antonio González Sánchez y Carmen Sosa Déniz. Tiene tres hermanos y dos hermanas: Carmen, Antonio, José, Jorge, él y Melisa. Está casado con Mari Carmen, con quien disfruta de un hijo.

Descubrió su pasión por las letras desde muy joven y escribió su primera novela a la edad de 12 años. De su niñez, su hermana Melisa recuerda la vez que se escapó del colegio con otro compañero para refugiarse en el baño del internado a escribir sus fantasías. Fue el profesor de lengua el que los descubrió, quedando tan sorprendido por la habilidad escritora de aquel niño tranquilo y callado, que se empeño en publicar aquella primera novela que finalmente quedó indita.  Si que ganó varios concursos de cuentos corto. También nos recuerda su hermana Carmen, sus noches acompañando a aquel niño que seguía con su mente llena de fantasías en el mundo de los sueños, donde las aventuras y hazañas lo despertaban dando puñetazos al aire matando dragones y monstruos: “Más de una vez me llevé una patadilla por esas inesperadas visitas nocturnas contra las que tenía que luchar”.

En su paso por el instituto, dice Carlos, que tuvo la gran suerte de tener a Nicolás Guerra como profesor de literatura, un hombre reconocido incluso por la Real Academia de la Lengua y con quien se incrementó mucho más la afición por la creación literaria. Tras viajar por la vieja Europa, aprendiendo idiomas, ingresó en la Facultad de Traducción e Interpretación de la isla donde nació y se especializó en inglés y alemán. Ha sido traductor y profesor de inglés en Gran Canaria.

La familia es uno de los pilares más valorados por Carlos, y tras años y experiencia de viajes y como profesor de idioma, ha vuelto a la empresa familiar, que se dedica a la preparación de  cestas de navidad. Este trabajo le ocupa la mayor parte de su tiempo durante todo el año, también disfruta cuanto puede de su mujer y su hijo y de sus amigos, que por suerte, dice, son muchos. En medio de todo siempre encuentra el tiempo y el espacio para escribir. Siempre mantuvo la ilusión agazapada de ver un libro suyo en las librerías y poder decir “ese libro lo escribí yo”, pero el tremendo éxito le desbordó aquella ilusión y hoy día todo ha ido mucho más lejos, hasta el punto que actualmente se está negociando incluso la traducción a otros idiomas.

«Nunca planeo nada, me dejo llevar», confiesa, y así es capaz de escribir sin descanso hasta el final. «Si lo tuviera todo pensado, ¿qué sentido tendría escribirlo? Escribir es también vivir la aventura», asegura. Los señores de los siete tronos: La puerta es su cuarta novela. Y antes publicó la trilogía de Las Tierras de Meed: La conquista de Oxit; Ylioran; y Cenizas.


"Aún queda mucho por recorrer"

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Si te pido que hagas un viaje a tu infancia ¿qué es lo primero que se te viene a la memoria?  Una imagen, un color, un olor, una canción...? Cuéntame

  • Un edificio. Uno de esos interminables edificios de Casablanca 1. Es donde viví de pequeño. Me vienen recuerdos de los vecinos, del patio donde jugábamos juntos. Pero muy en especial, me viene esa sensación de que todos eran más grandes que yo. Creo que me sentía muy pequeño.

Cuéntame  un momento muy feliz de tu infancia y uno que recuerdes con tristeza.

  • Como momento feliz de mi infancia, recuerdo las vacaciones en Veneguera. Íbamos muchas familias juntas, y era una mezcla de diversión hasta las tantas y miedo por aquellas noches sin farolas.
  • Bueno, y los días de reyes, je. Esos días eran mágicos. Nos levantábamos por la noche, en el más absoluto silencio (para nosotros, pero no para mis padres), para ver las siluetas de los regalos.
  • Como momentos de tristeza, lo que más recuerdo es un cachetón, je. Sí, un cachetón de una vecina, que me dolió más en el alma que en la mejilla. Lo cierto es que no tuve una infancia infeliz, ni mucho menos; ni tampoco especialmente feliz, hasta donde recuerdo. Pero bueno, la memoria no es lo mío.
  • .¿Para dormir preferías leer o que te contaran un cuento?
  • Que me contaran un cuento. Hoy lo hago yo también con mi hijo, y siempre inventados: le encanta que meta personajes que él conoce, o mezcle la realidad y la fantasía.

¿Recuerdas qué fue lo primero que leíste sólo:  un libro de cuentos, un tebeo, un libro de aventuras ...? ¿Te acuerdas del título?

  • Pues la verdad es que no. Recuerdo leer cómics de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Mafalda… Y por fin, años más tarde, Momo y La Historia Interminable, mis grandes referentes. Pero lo primero que leí… no, no lo recuerdo.

¿De qué libro guardas un buen recuerdo y porque?

  • De La Historia Interminable. Me pareció una aventura mágica. Lo leí varias veces, y siempre me sorprendía. Aún recuerdo el nombre de sus protagonistas, los títulos de los capítulos, los colores de sus letras… No he visto la película por mantener ese recuerdo, esa película que se formó en mi imaginación. Tengo incluso el libro en versión original, en alemán.

Pero bueno, creo que es un libro que marcó a toda esa generación, o a la mayoría.

 ¿Qué era lo mejor del verano?

  • Ir a quedarme a casa de mis primos; o que ellos viniesen a quedarse en mi casa. Pasábamos largas temporadas unos en las casas de los otros. Eso era lo más divertido. Solía quedarme en Cabo Verde (Moya), y jugar entre las plataneras, y ayudar a mi tío a llevar los troncos, a ordeñar las cabras... Era genial.

¿Te gustaba jugar sólo o preferías las pandillas?

  • ImageJugaba mucho tiempo sólo. Podía pasar horas jugando con muñequitos, o con las trabas de la ropa, imaginando que eran vaqueros que atacaban a los indios. Recuerdo algunas de aquellas memorables batallas. También recuerdo que llegaba a llorar, de lo que me metía en el papel de quienes morían con honor, o cosas así. Esos momentos nunca los olvidaré.
  • Siempre he sido un poco introvertido. Pero solo un poco. Lógicamente, también jugaba con el grupo de amigos; y tenía muy buenos amigos.

¿Recuerdas alguno de tus juegos favoritos con los amigos?

  • Jugaba al fútbol, al teje, a la cogida o a guerras de piedras: no fueron pocas las veces que acabamos en el hospital.

   Con una vecina solía jugar a que nos casábamos, je. Las hermanas mayores eran las que nos   casaban, y nos regalaban pesetas, o boliches.

 ¿Cuál es el juguete del que guardas un especial recuerdo?
  • El barco de policía de playmóvil. Me encantaba.

¿Que te gustaba coleccionar de niño?

  • Boliches de colores. También estampas de fútbol, y monedas. Ah, y llaveros, je. La verdad es que coleccionaba un montón de cosas.

 De los amigos de la infancia, ¿conservas alguno?

  • Sí. Uno de ellos es hoy uno de mis mejores amigos. A los demás los veo en momentos poco agradables, normalmente.
 ¿De pequeño querías ser como…? (personajes reales, ficticios, cercano….)
  • Image Como Paul Newman, o Robert Redford, je. Y ¿quién no?

¿Cuando eras pequeño que soñabas ser de mayor?

  • La verdad es que no recuerdo qué es lo que quería ser. Sí que recuerdo que con trece o catorce años estaba convencido de que algún día podría llegar lejos escribiendo libros. No sé por qué lo pensaba, porque después del libro que escribí a los diez años (aprox.) no había vuelto a escribir sino alguna historia para clases. 
  • Recuerdo que pensaba que si algún día mis padres se quedaban sin trabajo, yo los mantendría escribiendo.

¿Se han cumplido los sueños de tu infancia?

  • A medias. Creo que estoy en el buen camino, pero aún queda mucho por recorrer.

Si pudieras volver a ser un niño ¿qué tres cosas no dejarías de hacer?

  • Jugar, escribir y leerImage
 
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