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Palabritas de Lucia... sin que mamá se entere PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
domingo, 21 de octubre de 2012
ImageLa detective y yo bailábamos sobre una pata, como diría la abuela, porque mamá ya había dejado de hablar sola por la casa… ―hasta el otro día, ¡claro!―, cuando la vimos con un nuevo guion de teatro entre las manos. Con mamá, nunca se sabe. Puede estar callada durante semanas, meses e incluso, años y de repente empezar a hablar y no parar. Ella dice que no puede dejar pasar el momento porque se hace mayor y luego sólo le ofrecerían papeles de abuelita. Por lo menos, en teatro, ha tenido que pasar bien de largo  los cuarenta para  que le ofrezcan cosas interesantes, aunque solo cobre en satisfacción. Peor lo lleva en la vida laboral, donde dice que las posibilidades de encontrar trabajo son tan poco probables  como que “las gallinas meen”.

―¡Que ordinariez! ― diría La Bella. 

Pero volviendo a  lo de que mamá habla sola, diría que estos meses nos ha dado hasta miedo. Al principio empezó suave y se echaba sus discursos mientras tendía la ropa, regaba las flores o fregaba los platos ―Si, Bella, porque mamá, de vez en cuando friega los platos, cuando le toca según el turno establecido por ella misma y que curiosamente ella no entra―. Pero la Detective sospecha que hubo un momento en que el personaje se apoderó de ella y ya no la dejó en paz hasta hace unas pocas semanas. ¡Cuánto sufrimiento! Al principio yo no entendía nada y le pregunté que por qué hablaba así, y ella me respondió que era para la Boda. 

―¿Una boda…? Pero ¿quién se casa e invita a semejante personaje a su boda?

Mi madre me dijo que era una obra de Lorca y que se llamaba Bodas de Sangre, qué me iba a gustar mucho. Y, bueno, si he de ser sincera, estuve a punto de no ir, después de una noche que la acompañé a la cama y en vez de contarme un cuento, me empezó a soltar la última escena de la obra. ¡Me entró un frío en el cuerpo…! La miré con ojos de espantó y le suplique que no siguiera, que me contará un cuento de esos que ella se inventa y que a lo mejo, si la iba a ver, me ponía lo más lejos posible del escenario: ¡O sea, con los músicos! Al final fui a ver Bodas de Sangre, y me gustó todo tanto: los músicos, las niñas que bailaban, los que actuaban… que volví a repetir la última vez que la hizo y me puse en primera fila como una valiente. Y como todo se pega, ahora la que habla sola soy yo, porque tengo que hacer de Madrasta en Blancanieves, para esta próxima Navidad y mami siempre me dice:

―Mira, Lucia, el día que vayas a buscar el pan y te salga la voz de la madrastra, ponte a temblar, porque ya te perseguirá el personaje como una sombra.

Qué pena que La Ilustrada está en la isla de enfrente, porque cuando mamá me habla así, necesito que alguien me descifre sus palabras y eso sólo ella lo sabe hacer. De hecho, ella descubrió el  punto de locura de mi madre mucho antes que yo.

ImageLa verdad es que todos en casa necesitábamos un tiempo de silencio y cuando digo ―TODOS―, me refiero a los que todavía tienen que ir donde apunta el dedo de Mamá o El Mago. Y sin pensarlo dos veces, nos fuimos unos días al Silencio, que así es como llama mamá a la isla de Fuerteventura. La verdad es que no está “El horno para bollos”, como diría la abuela, pero nos daba tanta envidia cuando veíamos las fotos de La Bella y La Ilustrada de chicas en esa isla, que hasta que La Detective y yo no los convencimos, no paramos. Pero, eso sí, Mami lo dejó bien clarito, apuntando con el dedo como siempre:

―¡Vale! haremos el esfuerzo e iremos,  pero yo no voy a otra isla a pasarme el día en un apartamento tirada en la piscina, mientras hay un mundo fuera esperando. Si quieren piscina nos vamos al sur ―añadió―, y si hay suerte hasta nos roban como el año pasado y tenemos para llorar un par de meses y darle un toque de aventura a nuestro verano.

A  Fuerteventura, nos dijo,  se va, pero con libreta y bolígrafo, que eso quiere decir “Con los ojos bien abiertos”. Y así fuimos y ¡qué bien lo pasamos! Sobre todo después de bajar del barco en el que fuimos, porque yo soy una pirata de pacotilla y si el barco se mueve un poco me mareo. Bueno, mareó medio pasaje y el otro medio, atendió a los mareados. Mi Mami, ni se inmutó. Ella se pasa el tiempo en cubierta, aunque caiga el agua a cántaros y el viento la lleve de un lado a otro. Dice que así controla si todo va bien, porque se fija mucho en la cara de los trabajadores que vienen y van como si nada. Y si los ve serenos: ¡No hay nada que temer!  De vez en cuando, cuando se acercaba a la Detective ―que cada día es más miedica―, le dice

―Tranquila, no temas, no nos hundimos. Los  trabajadores están hablando de futbol.

Y la detective se queda tranquila, pero solo por un rato. Pasamos unos días maravillosos y tenía razón Mamá, cuando decía que en algunos pueblos de Fuerteventura,  te encontrarías antes con una tórtola, que con una persona. La verdad es que fue como una clase de conocimiento del medio intensiva. Allí descubrimos que el día tiene muchas horas, sobre todo, si una lo coge por la punta y bien de mañanita ya estábamos en la piscina con el silencio, las tórtolas y un niño de Arucas que siempre nos ganaba a la hora de madrugar. Y luego tocaba recorrer la isla y descubrir lo linda que es. Mamá dice que no hay mayor placer que viajar en coche, oír música, observar el paisaje y hacer una paradita de vez en cuando para retratarse y aprender. Y mira si tiene horas el día, que la detective se leyó Criadas y Señoras en dos días, descubrimos quienes eran aquellos hombres tan grandes que encontramos cuando llegamos a Betancuria, donde está la famosa montaña de Tindaya , que en Pájara hay unos  parques que ya quisiéramos tener en nuestro pueblo, que hay muchas cabras por todas partes, molinos y pueblos donde a las cuatro de la tarde no hay un alma en la calle y plazas llenas de bancos donde mamá se sentaba y disfrutaba del silencio y dejaba volar sus ojos hacía las ventanas de las casas y las iglesias. Ella dice que lo más que le gusta de las ventanas, es lo que esconden detrás: una historia o un lugar por donde escapar… (aquí también echamos de menos a la Ilustrada). Y sobre todo, descubrimos que el mar puede ser de muchos colores… tantos como los que tiene el arcoíris. Sólo depende de los ojos con que lo mires. Trajimos lapas, conchas que recogimos de las playas y un trozo de queso de recuerdo. El queso se acabo, pero las conchas están todavía en el bolso de mamá. La Detective y yo sabemos que hay un poquito de Fuerteventura en su bolso y el resto, en nuestra memoria, con colores y silencios.

Y voy a ir recortando ya, porque como dice Mami: “Vivimos tiempos de Re”. Así, cuando la vemos aparecer con unas tijeras en las manos, sabemos que toca recortarse el pelo. Porque, dice que no hay nada que no se aprenda hoy con un video de youtube. Luego, La Bella, pone el grito en el cielo cuando ve el resultado, pero Mamá le dice que “reconsidere su crítica”. Si la Detective le pide un libro nuevo, ella dice:

―¿Por qué no relees aquel que tanto te gustó? ―o también―, retoma el que dejaste a media, que no están los tiempos para tirar letras.

ImageY bueno, las lentejas, lo bien que saben cuando son recalentadas, o el pollo re cocinado de mil maneras. Y si nos salen plumas, dice mami, lo relindas que andaremos la Detective y yo. Y como reutiliza mama la ropa, de pronto, un traje se convierte en blusa y unos leotardos de dos años antes, los recorta y son unos pantys que marcan tendencias. Y por recortar, hasta hace recortes en sus planes, y recorto un barco para surcar los mares de niños y niñas y contar historias y ahí está sin salir a navegar.  Hace poco, me dijo bastante triste:

―Bueno, Lucia, ¡no pasa nada! Siempre lo puedes usar tú, mi pirata favorita y Fruca, nuestra perra, que también es pirata y anda buscando un tesoro y por eso no paraba de hacer hoyos en el jardín desde que llegó. Pero lo que son las cosas… hace un mes la vida hizo un recorte en casa y se llevó a Fruca en dos días y ahora soy la única pirata de la casa. Esos días estuvieron prohibidos los recortes en casa y todos lloramos cuanto quisimos. Porque como dice mamá, en los sentimientos no se recorta nada.

 

 
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