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Palabritas de Lucía... sin que mama se entere PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
domingo, 27 de noviembre de 2011

Image A mami le encanta el otoño (excepto este). Le gusta cuando los días se acortan, las tardes se vuelven grises y las nubes cada día nos regalan un cuadro diferente en el cielo. Se puede pasar horas mirándolas y explicándonos cuando cambian de color: Si se ponen naranjas siempre dice que la Virgen esta planchando;  cuando se ponen redonditas como buñuelos dice que en el cielo están plantando coliflores y si corren mucho es que se les hace tarde para llegar a algún sitio. La Detective y yo nos quedamos con la boca abierta de todo lo que sabe y agradecemos que no este aquí La  Ilustrada para bajarnos de las nubes y decirnos que mamá se inventa las historias. Que ni la Virgen plancha, ni hay burros volando, sino que mamá es muy fantasiosa… Aunque últimamente La Ilustrada ha cambiado mucho y a veces creo que le escribe a mamá para que le cuente alguna historia que la haga sentirse en casa, como cuando era chica y mamá la hacía reír y le contaba unos cuentos que ella se inventaba solo para la Bella y la Ilustrada. De vez en cuando antes de dormir les decía: Cierren los ojos, escuchen y dejen que la imaginación  salga de paseo. Entonces las dos, que por aquella época eran muy buenas y adoraban las locuras de mamá, cerraban los ojos y escuchaban.  «Imagina que eres un duende chiquitito caminando en un campo lleno de hierbas y flores de todos los tamaños. ¡Huele a flores felices¡» Y así les contaba una historia fantástica que ellas eran capaces de ver solo con su imaginación. La Ilustrada lo llama visualizaciones y recuerda que le gustaban mucho. Mama sigue visualizando y de vez en cuando se ve en una nube de esas que pasan a toda prisa viajando a un lugar muy lejano, donde la vida sea menos complicada y la gente se vuelva invisible cuando mienta. Mami solo visualiza pero como le pone tanto empeño, cualquier día La Detective y yo la veremos diciéndonos adiós desde el cielo y gritándonos a todo pulmón: «Que no me entere que ven los Simpsom».

Ahora mami anda otra vez hablando sola y por las noches me hace leerle un cuento antes de dormirse... Bueno, la verdad es que primero me duermo  yo. Con mami no puedo decir con Dios me acuesto, porque  ella se acuesta con Roald Dalh, con Carmen Gil o Con María Alicia Essain, o mejor dicho con sus cuentos y depende de la noche leo uno u otro. Ella cierra los ojos y escucha. Cuando cierra los ojos o habla sola por la casa se le borra la tristeza de los ojos; esa tristeza que hace que todo el mundo la pare por la calle para preguntarle si esta resfriada. Ella le dice que si, que  tiene un refriado en el alma, pero que no va  con genéricos, que dice La Ilustrada que son  los medicamentos de los recortes, y mamá  es oír hablar de recortes y más resfriada se pone. Así que  prefiere quedarse en casa y hablar sola y mirar a los mirlos reunidos en tertulia a media mañana y o a la perra Fruca que le tiene el jardín hecho una gozada. Hasta los caracoles han salido huyendo, ya no encuentran donde echarse un aperitivo. Mami dice que la perra es peor que El Abuelo, que durante muchos años fue su jardinero favorito. Cuando El abuelo venía a podarle, mami se despedía de todas las flores y las plantas. El Abuelo era como Eduardo Manostijeras, que dice La Ilustrada que era un chico que no tenía dedos sino tijeras y hacía verdaderas maravillas con los árboles, aunque también tenía sus problemas. ¡El pobre...! Pues El Abuelo era el manostijeras del jardín de mamá y algunas veces cuando se asoma a la ventana y contempla el jardín le gustaría volver a verlo aunque sólo fuera un segundo con las tijeras de podar en la mano y dispuesto a podar el mundo.

Voy a cumplir OCHO años dentro de unos días y ya estoy impaciente por saber lo que me van a regalar, aunque mami me dice que no pida mucho porque estamos en épocas de vacas flacas. La Detective, por más que se lo explique no entiende eso de las vacas flacas. Mami dice que el regalo será una sorpresa y que no hay que decírselo ni a las hormigas. La Detective pregunta que ¿Que diablos tienen que ver las hormigas con mi regalo? y mami entonces nos cuenta que de las hormigas no hay que fiarse porque lo dice La Abuela Angelina que sabe mucho del mundo animal. Dice mami que cuando La Abuela era chica e iba con sus hermanos de aventura y encontraban un nido de pájaros con huevos o pajaritos pequeños, procuraban no comentarlo delante de las hormigas porque están siempre al acecho y con las antenas puestas y si oían algo, al  día siguiente ya no había huevos ni pajaritos. Por eso mami dice que de mi regalo mejor que ni se enteren las hormigas por si acaso. Dice que será el regalo que se merece una pirata con lentillas que es capaz de curar todas las heridas cuando abre sus ojos cada mañana, te da un abrazo y te regala el más dulce de los besos.

 
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